La virgen y la niña.

Me pregunto que habrá sido de la niña que tenía moretones en el cuello, me pregunto que habrá sido de la niña que se orinaba en las noches. Era una niña de catorce años, cabello castaño y ojos que parecían las piedras de un rio.
Quise hablarle, decirle que había un hogar al que ella podría regresar, que todo estaría bien. Pero no salieron las palabras de mi garganta, quedaron atrapadas en la indiferencia de mi corazón.
No era mi hija, no era mi sobrina, su sangre no estaba atada a la mía.
“alguien más la cuidara.”
La mirábamos como si fuera un perro perdido, nadie tenía espacio para acogerla, nadie tenía tiempo de hablar con alguien que pudiera cuidarla.
La niña paraba frente a la virgencita de la iglesia de la merced, sus manos enredadas, los ojos llorosos mirando la imagen pintada de la virgen. Solo ella sabe que le habrá pedido la niña, pero me gusta pensar que ella le escucho.
Me duele pensar que la niña le pedía que alguien la cuidara.
Cada tanto sueño con la vida de esa niña, quien habrá creado las marcas de su cuello. Quizás una madre negligente, quizás un padre o hermano violento. Son pesadillas que durante el día me cuesta olvidar.
Niña de ojos grises como las piedras de un rio, dime quien te lastima, dime quien oculta tus heridas, prometo sanarlas y protegerte. Pero ya es tarde, su cuello se dobló, tus ojos se cayeron de sus cuencas, sus manos están atadas con una piola.
Dime niña de ojos perdidos, ¿Quién es el victimario de tu vida?

No lloren como yo.

Poemas premiun.

2 poemas que no fueron publicados en el blog.

$2.00

Nota suicida.

Esta nota no es real, ni un pedido de ayuda. Por favor tomarlo como lo que es, un cuento.

Se que no hice las cosas bien, quizás nunca tomé el camino correcto para mí, o el que todos esperaban de mí. De niña cuando no quería jugar con otros niños, de adolescente cuando no sabia relacionarme correctamente. De mujer cuando utilice el sexo como la única forma de conectar con otro ser humano
Quise amar a hombres, pero solo recibí desilusiones. Quise amar a otras mujeres, solo recibí desilusiones.
Siempre quise saber cómo se sentiría tener una familia perfecta, una abuela que te enseñe a cocinar, un padre que te abrace cuando estés mal. Nunca tuve ninguna de esas cosas, y quizás por eso soy como soy.
A quien engaño, mi vida no es culpa de nadie.
Hice muchas cosas mal, elegí chocarme con la vida en vez de nadar.
Pero se que hice tres cosas bien, intentar tener una relación con mis pequeñas primas y mi sobrino. Juntos son las estrellas que me guían en el cielo.
Pero todo lo demás duele demasiado para intentar arreglar este camino de mierda que me toca. Duele demasiado vivir en esta casa, me duele la cabeza de tanto esquivar golpes físicos y cuchilladas emocionales.
No puedo tomar ninguna decisión que me saque de esto, estoy en un eterno punto muerto.
Si mi muerte puede traer algo bueno, que así sea. Por favor cuiden de mis primas y mi sobrino. Es lo único que pido que siga después de mi muerte.
Mamá, nada de esto es tu culpa, todo lo contrario. Fue mía. Todo fue mi culpa. Te hice la vida más difícil, perdóname.
Nada tiene sentido para mí.

A medida que levanto mis ojos del papel, quizás ahora toma un sentido mas claro. Nacer para morir, quizás ahora seré libre. Quizás ahora podre remediar algo.
Tapar un poco este dolor eterno en mi pecho, poder escapar de la realidad, sin tener que gritar a los cuatro vientos. Miro la pantalla de mi computadora, no tengo el talento que me gustaría tener, tampoco la paciencia que necesito. No nací con una voz melodiosa como los artistas que sigo, solo se expresar en palabras lo que siento. A veces.
Muevo la silla en la que estoy sentada empujando con mis piernas, las rueditas hacen un chirrido, al menos no tendré que comprar una nueva. Abro mi joyero, allí en medio de collares, hay algo que no brilla. El filo de un sacapuntas.
Se que tomando todas mis pastillas no moriré, como mucho me dormiré plácidamente un buen rato. Pero si clavo ese filo en mi muñeca, quizás muera.
No me importa ser un vegetal, solo quiero abandonar mi cuerpo, mi mente más que nada.
Respiro profundamente, mis pulmones toman ese aire con mas intensidad que otras veces, quizás saben que será una de las ultimas veces que funcionaran correctamente.
Tomo el filo, casi de forma ceremoniosa, y lo apoyo contra mi piel. Mido el corte, tiene que ser perfecto, lo suficiente para sacar tanta sangre que pierda el conocimiento, lo suficiente como para morir.
Se clava contra la piel de mi brazo izquierdo. Duele, arde, sangra. Cerrando los ojos lo deslizo por el resto de mi brazo. Mi cerebro esta confuso, no siento nada, no veo nada, solo oscuridad.
¿Esto es lo que significa morir?
Sangre, sangre es lo único que veo cuando abro mis ojos. Me dejo caer al suelo.
Uma, mi perra, ladra del otro lado de la puerta.
Pero no hay nadie para escucharla, yo también me fui.


No lloren como yo.


Esta nota no es real, ni un pedido de ayuda. Por favor tomarlo como lo que es, un cuento.